Mensaje de las fundaciones alemanas Friedrch Ebert, Heinrich Böll y Rosa Luxenburgo

A cincuenta años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 que dio inicio a la última dictadura cívico-militar en la Argentina, las fundaciones políticas alemanas Heinrich Böll, Rosa Luxemburgo y Friedrich Ebert, expresan su reconocimiento a la sociedad argentina y, en particular, movimiento de derechos humanos por la lucha sostenida que permitió construir políticas de memoria, verdad, justicia y reparación frente a los crímenes del terrorismo de Estado. 

Las políticas de memoria, verdad y justicia que la Argentina ha edificado desde la recuperación democrática en 1983 no fueron el resultado de un proceso lineal. Son el producto de décadas de movilización social, producción colectiva de verdad y persistencia en la búsqueda de justicia. A lo largo de más de cuarenta años, este recorrido se tradujo en marcos institucionales, políticas públicas y prácticas judiciales asumidas —con distintos alcances— por gobiernos de diferentes signos políticos y por los tres poderes del Estado, hasta convertirse en un rasgo distintivo de la democracia argentina y una referencia internacional

Esta conmemoración interpela, de modo particular, a quienes provenimos de una sociedad que, en la posguerra, debió atravesar procesos prolongados y disputados para enfrentar responsabilidades estatales y sociales, preservar la memoria y sostener caminos de verdad y justicia frente a crímenes masivos. En Alemania, esos procesos formaron parte de la reconstrucción democrática. En el vínculo entre Alemania y la Argentina, la memoria y los derechos humanos han sido, además, un terreno de cooperación y aprendizaje mutuo a lo largo de décadas. 

En la actualidad, generan profunda preocupación los intentos de relativizar, distorsionar o negar los crímenes del terrorismo de Estado, así como los procesos de debilitamiento de las políticas e instituciones construidas en las últimas décadas. El desmantelamiento de estructuras estatales y el cuestionamiento de consensos básicos alcanzados en torno al “Nunca Más” afectan no solo políticas públicas específicas, sino también las condiciones que hicieron posible el juzgamiento de crímenes de lesa humanidad y la construcción de garantías de no repetición. 

En un contexto regional y global marcado por acciones que están poniendo en riesgo las democracias, la experiencia argentina evidencia que las políticas de memoria, verdad, justiciay reparación no son una cuestión del pasado, sino una condición activa del Estado de derecho. Su preservación y profundización, así como la no regresión deben ser acuerdos básicos de todos los partidos democráticos, para fortalecer un proyecto justo de vida en común.